viernes, febrero 06, 2004

S. recibe una lección

Tras haberme decidido a aprender su idioma, en mi falta de decisión mientras concretábamos los detalles de la clase, ella tuvo que fijar el lugar de la lección.

Sólo llevamos media hora en este lugar y en todo este rato no me he podido fijar en otra cosa que en los cambios repentinos de la luz sobre la mesa y en los matices de la arena que nos rodea. La bebida la hemos traido nosotros. Yo bebo agua de mi botella. Ella bebe de un thermo azul.

- A ver, inténtalo de nuevo. Has de contraer la garganta y notar cómo te vibra el cuello con los labios entornados.

Otra vez. No me sale. Me pregunto si habrá bichos en este sitio. Nunca he visto bichos aquí, es verdad, pero entre toda esta arena...

- S. Cuidado!!

Con el susto, levanto las piernas para evitar que una serpiente o alacrán me pueda picar.

- No: el cigarro! Te vas a quemar los dedos!

Ayudado por el calor de las yemas, lo lanzo con violencia bien lejos. Me parece ver que le he dado a una araña. Quizá la he abatido. Vuelvo a reposar los pies en el suelo y, con mi sonrisa más vacía, lleno la tranquilidad del desierto.