viernes, junio 11, 2004

De viaje interior

Los genios embotellados me besan mientras empiezo mi viaje.
Y sé que subo por un volcán hirviente, que camino sobre arenas movedizas que se agitan humeantes, pero no me estoy quemando, estoy subiendo ligera, como quién se dispone a levantar el vuelo desde la cima, aunque una vez arriba, no decida volar, sino dejarme caer al vacío, y nadar en los mares de lava, que sorprendentemente no me dañan, sino me mecen. Y ya no sé distinguir, si estoy en el infierno celebrando un cumpleaños, o si, como el ave fénix, pretendo hacer de mí cenizas, para luego resurgir renovada...No importa. Grito cualquier cosa sin sentido, porque lo único que intento decir es que tengo mucha fuerza dentro. El fuego ya no me abrasa.